miércoles, 18 de noviembre de 2009

Historia de la publicidad

Querer datar con unas mínimas garantías el origen exacto de la publicidad, el punto de partida de su historia, es una tarea realmente complicada por no decir que imposible. Fundamentalmente porque esta misión aumenta de dificultad cuanto más nos alejamos de la actual definición de publicidad, encuadrada como herramienta vital de la planificación del marketing de las empresas.

el ser humano lleva toda su vida haciendo publicidad, o cuando menos, realizando actividades de persuasión que persiguen unos fines, sean estos más o menos comerciales. Si nos detenemos a reflexionar, llegaremos a la conclusión que nuestro quehacer diario está lleno de estos comportamientos persuasivos cuando nos relacionamos con los compañeros de trabajo, con la familia, con los amigos... De este modo, puntos de partida cargados de ciertas dosis de ingenuidad a veces, de simpatía otras, pueden ser el pasaje bíblico de Adán y Eva con a la serpiente y la manzana o cuando el hombre de las cavernas, tras cazar una gran pieza, colocaba la piel en la entrada de su cueva para que quedase a la vista de todo aquel que le pudiera interesar. O bien la aparición del arco iris en el cielo tras el diluvio universal. O incluso el propio obelisco de Luxor.

Otro pasaje, esta vez de la mitología romana, es cuando la diosa Venus envía a Mercurio, dios del comercio, con el siguiente anuncio: "Se pone en conocimiento de todos que la hija real, llamada Psiquis, ha ofendido a Venus y se ha fugado en secreto para eludir, de esta suerte, el castigo. Si alguien la detiene o puede indicar el sitio de su escondite, que se presente al mismo Mercurio o a mí en las pirámides de Egipto. Por esto le dará Venus, personalmente, siete besos y uno muy especial, con todas las dulzuras que solamente la boca de una diosa pueden dar".


Como hecho más cercano al cartel puede reseñarse, por ejemplo, las inscripciones sumerias y egipcias que hacen los escribas y mercaderes, así como los emblemas en relieve que se hallan en Mesopotamia, lugar de nacimiento de las primeras civilizaciones.

Precisamente en Sumeria, como muestran los escritos datados en torno al 2.700 a. C., hay una clase de comerciantes especializados y al servicio del poder, o mejor dicho, del templo, que usan el grito como forma de atracción. La publicidad oral es por lo tanto la primera manifestación en este sentido.

Cuenta también Heródoto que en el siglo V a. C., las caravanas de mercaderes se valen de hombres-heraldos, de voz potente y clara pronunciación, para anunciar sus productos. Relata, igualmente, que en la ciudad persa de Lidia (Asia Menor) aparecen las primeras tiendas fijas con voceadores en la puerta que instan a los transeúntes a penetrar y comprar en ellas mediante frases sugestivas, costumbre que aún pervive en muchas ciudades. En las paredes de estos comercios se hacen unos agujeros que permiten ver los productos que se vendenn (antecedentes del escaparate). Lidia es innovadora en labores comerciales, como prueba la puesta en circulación 700 años a. C. de las primeras monedas.

En Antioquía (Turquía) quedan vestigios de lo más parecido a las vallas publicitarias: Señales en las ruinas de los que otrora fueran caminos, indicando a los compradores la vía hacia las casas donde las mujeres venden una mercancía de naturaleza especial.

tiene especial mención el que muchos consideran el origen oficial de la publicidad, muy probablemente porque es el único vestigio escrito de aquella época que perdura hoy en día: un papiro egipcio encontrado en Tebas, de 3.000-2.000 años a. C. y que está en el British Museum de Londres: "Habiendo huido el esclavo Shem de su patrono Hapu, el tejedor, éste invita a todos los buenos ciudadanos de Tebas a encontrarle. Es un hitita, de cinco pies de alto, de robusta complexión y ojos castaños. Se ofrece media pieza de oro a quien de información acerca de su paradero. A quien lo devuelva a la tienda de Hapu, el tejedor, donde se tejen las más hermosas telas al gusto de cada uno, se le entregará una pieza de oro". Posiblemente fuese pregonado pues apenas nadie leía, por lo que su alcance original queda muy reducido.
con el fin del imperio romano. Atrás queda la invención de la escritura cuneiforme por parte de los sumerios, la cual se irá desarrollando junto al comercio, dejando constancia escrita de este último a través de impuestos, leyes, contratos, etc.

Pero a pesar de su enumeración, no sería correcto considerar estos ejemplos como orígenes de la publicidad hasta bien entrado el siglo XIX. Y es que todo esto no deja de ser una antesala del verdadero origen de publicidad: La Revolución Industrial en el Reino Unido (1750-1840) y la Revolución Francesa (1789). Antes de estos acontecimientos solo se pueden considerar anuncios dispersos, avisos más o menos disciplinados que aparecen fundamentalmente con el desarrollo de la prensa periódica, pero nada más. La publicidad tiene su origen posteriormente, trayendo como consecuencia el nacimiento de las primera agencias de publicidad y por lo tanto la publicidad moderna. Una publicidad imposible de entender sin una interacción con otras disciplinas como el arte, la economía, la tecnología, la política, los cambios sociales y, por encima de todo, el comercio.

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